19hs de
este lado del trópico.
Palomas
y murciélagos.
Oficinistas
que se chocan agitados, presurosos por volver a casa a disfrutar de su libertad
comprada, esa chiquita y lánguida que los viene a conformar.
Perros
callejeros con el falo en suspenso, caminando o sentados, pero siempre
invisibles.
Rosas y
grises que se confunden en la ensordecedora metrópolis. Felicidad y muerte, tan
lejos y tan cerca.
Criaturas
de un mundo y del otro se cruzan, como si eso fuera normal, como si no pasara
nada, como si estuviera bien,como si tal cosa, como si.
Dia y
noche, noche y dia. Y yo camino distraída, sin prestar atención nunca a nada, y
a nada nunca, no vaya a ser cosa que quede pegada a algo.
Y en el
medio estoy yo, híbrido entre dos mundos, también tratando de volver a casa.

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