Mariposas en la panza, noches de verano.
La palabra no dicha, retorciéndose repugnante.
El sueño de ser uno en dos, la caricia perfecta.
Un perro muerto olvidado en un baúl, gusanos comiendo carne.
Una carta de amor,
Flores pudriéndose, descoloridas y muertas.
Palabras vomitadas desde una boca vencida, venenosa.
Una muñeca sin cabeza.
El cadáver de lo que fuimos entumecido en una mueca
horrorosa, caprichosa y horripilante de amor y de asco.
