Te amé
para siempre desde catedral hasta tribunales.
Tu
juventud lastimó mis retinas, belleza insolente, grosera, una ofensa a mis
sentidos.
Te amé
tanto, tanto… que imaginé un cuchillo brillante y bien afilado que se clavaba
en tu piel tan suave, una trompada fuerte lastimándote esos hermosos ojos color
avellana, un beso maternal que se convertía en mordida feroz…
Tan lejos quererte cerca, tan cerca saberte lejos.
y sin
embargo, una mirada tuya hubiera alcanzado para salvarme de todo ese calvario…
Que
injusto que vos seas tan joven y yo tan vieja!
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